Por amor al código Code snippets y reflexiones sobre tecnología

¿Por qué el internet de las cosas (IoT) es tan difícil?

Se lleva hablando del internet de las cosas (a partir de ahora Iot, por las siglas en inglés) desde que yo estaba en la facultad, hace ya como una década. Ya entonces las aplicaciones de domótica eran parecidas a las de ahora. Salvo alguna escepción como los nuevos asistentes tipo Alexa y Google Home, la tecnología ya permitía controlar las persianas, la calefacción, las luces, el hilo musical y electrodomésticos como la cafetera, la lavadora o la secadora.

Es cierto que toda la tecnología electrócnica se ha abaratado mucho desde entonces. Las cámaras y sensores de todo tipo son mucho más baratos ahora gracias a los smartphones y al cambio que han supuesto en toda la industria. Pero aun así el internet de las cosas no termina de despegar. Se sigue hablando de él en futuro y nadie tiene del todo claro a qué se refiere.

En un término que engloba muchas cosas, domótica, automatización, sistemas de localización, seguridad… pero a la vez en un mundo hiperconectado y lleno de aplicaciones que pueden hacer muchas de esas funciones su utilidad se diluye un poco.

El problema también, a veces, es que nos lo quieren meter con calzador, sin saber muy bien donde.

Muchas veces la automatización es útil y tiene un uso claro: los toldos con sensores de lluvia, viento y temperatura que pueden programarse para extenderse cuando hace calor pero recogerse si llueve o hace viento son un ejemplo de un uso concreto y útil de domótica que se puede implantar fácilmente.

Pero muchas veces veo repetido otro patrón, el de cuando le hablas a alguien las “ventajas” del internet de las cosas y surgen más pegas que emoción:

¡Podrás hacer la lista de la compra en el frigoríco!

  • ¿Eso no es un poco incómodo?¿No puedo hacerla en el móvil y ya está?

No necesitarás llaves porque la puerta de casa te reconocerá.

  • ¿Y si un día va un familiar a mi casa y yo no estoy? ¿Cómo le digo a mi puerta que lo deje entrar?

Puedes hablarle a tu móvil.

  • Pero si es mucho más rápido darle yo a llamar.

Con este dispositivo y esta app puedes encender y apagar cualquier luz de la casa desde el móvil.

  • Ah, ¿Y eso para qué?

Podrás programar la cafetera para que te prepare el café justo antes de levantarte.

  • ¿Pero antes me tendré que preocupar de dejarla con el depósito de café y el de agua llenos no…?

Un ejemplo muy palpable del fracaso del Iot antes de empezar son las luces con detector de movimiento. En realidad el invento no es un fracaso en sí, es un sistema muy útil y que permite ahorrar mucha energía. El fracaso del Iot es el de su implantación. Me trataré de explicar con un ejemplo:

Las luces con dector de movimiento son una realidad en cientos de sitios, desde aseos públicos, lugares comunes en resicencias y oficinas, hospitales, etc. En general cualquier lugar de paso que no necesite estar todo el tiempo iluminado se puede beneficiar de este sistema: pones un detector de movimiento y sólo enciendes la luz si el sistema detecta que hay alguien, ¡Hasta te puedes ahorrar los interruptores! En teoría todo son ganancias.

Pero ¿Qué pasa si el tiempo que le programamos es muy pequeño? ¿Quién no se ha quedado a oscuras en un baño público? ¿qué pasa cuando el detector se estropea? Antes, en lugares comunes los interruptores solían estar duplicados (al principio y al final de una escalera o pasillo, nada más entrar al portal y junto al ascensor, etc) pero ahora si el detector falla el sistema se queda ciego en toda esa zona y lo más seguro es que nos quedemos a oscuras hasta que lo arreglemos.

Con un par de ejemplos más de andar por casa:

En mi portal el detector tiene muy poco tiempo programado, y siempre se apaga la luz cuando estás esperando el ascensor, con lo que tienes que estar moviendo los brazos como un imbécil para que vuelva la luz o disfrutar del momento de paz y darle un susto al vecino cuando sale del ascensor. Además, al constructor no se le ocurrió que la gente podía tomar las escaleras y no hay interruptor ni detector en el primer tramo, con lo que tienes que subir hasta el primer piso (donde está el primer interruptor) a oscuras.

Algo parecido me pasa en la oficina, donde los detectores también están puestos en el rellano del ascensor, con lo que si coges las escaleras hay un tramo en el que no tienes luz, hasta que llegas al siguiente rellano y se enciende la luz de ese piso…

Y es que ese es el problema del Iot, un montón de problemas de usabilidad que ya estaban resueltos cambian y hay que volver a pensarlos y diseñarlos, y como es normal, no sale bien a la primera.

Estoy convencido de que poco a poco asistentes como Alexa o facilidades a la hora de hacer la lista de la compra o controlar la economía doméstica irán implantándose de forma general, pero el iot es un problema tan difícil de solventar como la robótica: intentar que un dispositivo electrónico se adapte al mundo real y a todas sus variaciones no es fácil, y todavía nos quedan muchos años de quedarnos a oscuras en mitad de una escalera.

Un divertido video sobre esta problemática com muchos más ejemplos de los quebraderos de cabeza del Iot:

Si quieres comentar, corregir algo o contribuir, puedes hacerlo en twitter o en Github. Cualquier comentario, crítica o contribución será bien recibido.